lunes, 7 de enero de 2013


Diferencia entre el cine y la televisión
COMENTARIO VIDEOCONFERENCIA 
 (Ing. Miguel Emilio Aparicio. Guatemala.)
Cuando hablamos de la televisión y el cine como medios, se puede decir que son parecidos, aunque no iguales. La televisión transmite programas que puede ser de diferentes modalidades como educativos, informativos y de entretenimiento, y es un medio masivo. En el cine, no encontramos nada en directo, todo es diferido, no es en tiempo real y emplea un sinfín de efectos que no encontramos en los programas de televisión.
Ahora bien, si hablamos de producción, entre el cine y la televisión no existe una diferencia real, toda producción es cinematografía. La diferencia la fueron haciendo las limitaciones técnicas de la televisión, que desde un principio, en sus producciones proyectaban imágenes “planas”, (llamadas así por la carencia de efectos tridimensionales, algo que sí se puede apreciar en el cine).


Los objetivos de la televisión son formar, informar y entretener, pero el cine tiene otro tipo de objetivos más emotivos, como el comunicar una historia al espectador y provocarle todo un número de emociones como la risa, llanto, intriga, suspenso, horror, romanticismo aquí cobra gran importancia el aspecto emocional de la comunicación audiovisual, algo que puede ser aprovechado para crear producciones con fines educativos. El narrar una historia para transmitir toda una serie de sentimientos y utilizar imágenes con gran carga visual y una infinidad de efectos especiales impactantes, es lo que hace que el cine sea considerado un arte.
Aplicación andragógica
La mayoría de las personas ven las películas desde un televisor y la televisión ejerce un gran poder sobre la población, especialmente en los niños y jóvenes. Es la televisión la que incide realmente en la sociedad, la que con mayor fuerza aporta cultura y costumbres, creando movimientos de opinión y de comportamiento. Sin embargo, cuando se ve una película desde el televisor, hay muchas distracciones que hacen que se pierda el hilo de la trama, es por ello que resulta mejor llevar a los alumnos al cine o llevar la película a las aulas.

El cine en las aulas no necesariamente debe ser utilizado  como un instrumento didáctico más, las tramas y los temas del cine  deben ser llevados a las aulas como elemento reflexivo y, por ende, orientador de comportamientos.  Se debe incidir en el valor de aprender de los otros, en la adquisición de la sensibilidad hacia valores expresivos, cognoscitivos y creativos.

Una película no basta con verla. Hay que analizarla con ojo crítico para comprenderla mejor y valorar el cine como contador de historias, como transmisor de valores y como portador de arte y de conocimientos.

Lo que se puede hacer en las aulas de la universidad es formar grupos de trabajo, luego leer, estudiar e interpretar la película y, si es posible, investigar sobre su entorno, sus características principales y llevar la película a situaciones didácticas relacionadas con otros conocimientos. Se pueden realizar exposiciones y/o discusiones grupales.